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Este año en Nochebuena, a casa de los abuelos, a Julia le voy a llevar chocolatinas con formas, galletas decoradas y polvorones. ¡Quién lo iba a decir! No hay nada más fácil que hacer unos polvorones y el resultado de esta receta es tan rico que quizás toda la familia decida prescindir de los industriales y pasarse a los caseros.

Los ingredientes tradicionales del polvorón y el mantecado son muy sencillos y aptos para muchos alérgicos: manteca de cerdo, harina de trigo y azúcar. Pero los polvorones llevan además almendras y esto nos complica un poco la vida a las cocineras madres de sirenas. ¿Cómo conseguir ese saborcito tan rico a fruto seco tostado y que el polvorón sepa de verdad a polvorón?

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Virginia Martín me dio la idea durante un curso de galletas que hice con ella en La Cocina de Babette. (Ahora Virginia tiene un curso en Babette de dulces Navideños y creo que voy a picar). Bueno, el caso es que ella me habló del gofio de trigo para los polvorones.

El gofio es una harina hecha con trigo tostado que se toma mucho en las Islas Canarias. Aquí en Madrid se consigue fácilmente, en buenas tiendas de alimentación, en herbolarios y si no, por internet. El truco está en que al ir tostado el trigo antes de ser molido, por alguna razón que desconozco, conseguimos el sabor a fruto seco cuando lo horneamos. Es como magia. Si no decís nada, nadie se dará cuenta. Y como os digo, toda la familia podrá disfrutar de unos exquisitos polvorones de almendra sin almendra. Si además los envolvéis en un papel sulfurizado decorado o en un sencillo papel de horno, os quedarán preciosos y hasta podéis improvisar un bonito regalo.

Antes de la nevada

Antes de la nevada

Después de la nevada

Después de la nevada

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Esta receta requiere 10 minutos para preparar la masa + 15 minutos de reposo en la nevera + 5 minutos de estirar la masa y cortarla + 10 minutos en el horno

Receta

Sin lácteos, sin soja, sin frutos secos, sin huevo

Ingredientes

  • entre 130 y 150 gr. de manteca de cerdo muy blanda (se puede sustituir por 100 gr. de aceite de oliva, pero entonces ya no sabrán tanto a polvorón)
  • 100 gramos de azúcar integral lo más fina posible
  • una cucharadita de extracto de vainilla
  • 250 gr. de gofio de trigo blanco
  • ralladura de un limón o una naranja ecológicos
  • una cucharadita de canela
  • azúcar glass
  1. Encender el horno a 180º y preparar una bandeja con harina o con papel de horno, para que no se peguen los polvorones.
  2. En un bol, batir la manteca de cerdo con el azúcar hasta alcanzar la consistencia de una pomada. Añadir el extracto de vainilla.
  3. En otro bol, mezclar el gofio, la ralladura del limón o la naranja y la canela.
  4. Añadir la mezcla de gofio a la manteca de cerdo y con ayuda de una rasqueta dura o una espátula ancha y dura, ir mezclando con movimientos envolventes y cortantes, hasta conseguir una masa compacta. Primero nos saldrán migas y poco a poco se formará la masa, que tiene que quedar bastante seca, aunque elástica y manejable. Si está demasiado seca y no nos hacemos con ella, se puede añadir un poco más de manteca o un chorretón de aceite de oliva, integrándolo todo muy bien.
  5. Una vez todos los ingredientes se han integrado perfectamente, hacer una bola sin apenas amasar, y tocándola lo menos posible, envolverla en papel film y guardarla en la nevera durante 15 minutos.
  6. Extender la masa sobre una lámina de papel de horno. Estirar con el rodillo enaceitado hasta tener una plancha de 1 cm. de grosor aproximadamente, para que queden bien gorditos.
  7.  Para polvorones clásicos, utilizar un cortapastas redondo o cuadrado e ir colocando los polvorones sobre una bandeja de horno preparada para que no se peguen. Para niños podéis usar un cortapastas con forma, pero que no sea muy enrevesada porque los polvorones tienden a quebrarse. Aquí los hemos hecho con forma de muñeco de nieve y han sido un éxito.
  8. Cocer unos 7 minutos, dependiendo de si os gustan más o menos húmedos, de los cuales los 3 últimos pueden ser con grill. En cuanto estén tostaditos, los sacamos. Salen del horno muy blandos y hay que manejarlos con mucho cuidado. Yo utilizo una espátula muy fina para ir colocándolos uno a uno sobre una rejilla hasta que se enfríen totalmente. Si se quiebran en el proceso, los pego un poco en caliente y ya está. Cuando se enfrían tendrán la textura del polvorón.
  9. Espolvorear con azúcar glass y guardar. En una caja hermética, protegidos con láminas de papel de horno, aguantan todas las Navidades.
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